Cómo quitar tu nombre de los registros de la Iglesia:
Una guía para mormones gays y mormonas lesbianas
Actualizado en febrero de 2007
Introducción
Numerosos individuos y familias, tanto gays como heterosexuales, están optando
hoy día por quitar sus nombres de los registros de la Iglesia Mormona.
Según un informe, las oficinas centrales en Lago Salado están procesando
entre 150 y 200 pedidos de este tipo por día.
Una vez que quites tu nombre, la Iglesia nunca
volverá a acusarte y los líderes nunca te investigarán
ni formarán un tribunal en tu contra. El procedimiento de quitar
el nombre es, sin embargo, bastante nuevo, y la Iglesia se niega a revelar
la mecánica del proceso. Por lo tanto, muchos ven
este trámite como la humillación y frustración final que deben enfrentar
para poder dejar la Iglesia. El propósito de esta guía es
ayudar a aquellos que están considerando quitar sus nombres para
que puedan tomar una decisión informada.
Contexto legal
Sean cuales fueren las directivas que la Iglesia Mormona le da a los obispos en cuanto
a quitar nombres, debes siempre recordar que no se trata del derecho que
la Iglesia tiene de considerar tu pedido, sino de la obligación
legal que tiene de acatarlo. Tú tienes en un derecho constitucional
y unilateral de desvincularte de la Iglesia y de sus miembros, y una vez
que estás desvinculado, la Iglesia pierde todo "privilegio" de revelar
cualquier dato privado acerca de tu vida o de revelar información
que podría ser difamatoria.
En el mismísimo
momento que tú firmas y envías una carta declarando que presentas
tu renuncia y que la haces efectiva de inmediato, ya no eres más
miembro de la Iglesia Mormona. La ley requiere que la Iglesia quite
tu nombre de los registros. Tú puedes exigir que la Iglesia
quite tu nombre.
La Iglesia
aduce que los obispos deben asegurarse de que tú comprendes las
consecuencias de tu decisión. Por lo tanto, si un obispo recibe
una carta de renuncia, es probable que intente hacerte advertencias y disuadirte,
en vez de acatar tu pedido. Mediante estos intentos de ponerse en contacto
contigo para discutir la cuestión, la Iglesia quiere insinuar que
está "considerando" tu pedido.
La Iglesia también intenta
imponer un período de espera de 30 días. Lo que estas acciones
realmente intentan es retrasar el proceso y hacerte creer que son ellos
los que controlan la situación. La verdad del caso es que una vez
que has enviado tu renuncia, ellos no tienen alternativa: Deben quitar
tu nombre de los registros de la Iglesia.
Los pasos básicos
¿Pueden excomulgarme por mandar una carta pidiendo que quiten
mi nombre?
La Iglesia aduce que si
un obispo tiene evidencia de "transgresión," debe ignorar el pedido
y, en su lugar, iniciar acciones disciplinarias, típicamente, la
excomunión de la persona.
En la práctica, sin
embargo, la Iglesia está siendo algo cautelosa en llevar a cabo
este proceso, porque si tú ya has renunciado a la Iglesia, entonces
cualquier intento de disciplinarte viola tu derecho constitucional de renunciar.
Esto pone a la Iglesia en una situación legal precaria porque tú
podrías iniciar un pleito contra ella.
¿Qué debería poner en mi carta de renuncia?
Debido a
este temor que la Iglesia tiene de pleitos judiciales, las cartas más
amenazantes son las más efectivas. Te recomendamos que incluyas
lo siguiente:
-
Declara tu "renuncia
de la Iglesia, efectiva de inmediato. " Como ya no eres miembro, la Iglesia
no tiene derecho de mantener tu nombre en sus registros. Por lo tanto,
ordena a la Iglesia que quite tu nombre y que te notifique de que lo ha
eliminado.
-
Declara que comprendes
las consecuencias de tu pedido y las condiciones para ser readmitido en
la Iglesia (enumera aquí las consecuencias y condiciones tal como
aparecen en la carta modelo).
-
Debido a que entiendes
las consecuencias y las condiciones de readmisión, y considerando
el hecho de que no serás disuadido, pide (o exige) que omitan el
período de espera de 30 días y que procesen tu pedido de
inmediato. Si les dices que no aceptarás visitas, llamadas, o cartas
para discutir tu pedido, los dejarás sin excusas para demorarse.
-
Recuérdales
que debido a que ya no eres miembro de la Iglesia, ellos ya no pueden iniciar
ni continuar ninguna acción disciplinaria. Si sospechas que han
comenzado o tal vez comiencen una acción disciplinaria, adviérteles
que si persisten en tal acción tú podrías demandarlos
en la corte por acoso, hostigamiento, difamación de carácter,
e invasión de tu vida privada.
Este modelo
agiliza el pedido y te ofrece cierta protección contra acciones
disciplinarias. Para obtener más inofrmación, échale un vistazo a
la carta modelo.
¿Debería
aprovechar la carta para expresar mis opiniones o protestar?
Algunos miembros piden que se quiten sus
nombre no porque quieran dejar la Iglesia silenciosamente, sino precisamente
como forma de ruidosa protesta. Desde julio de 1999, muchas personas, tanto
gays como heterosexuales, han renunciado como forma de protestar ante los
líderes por la manera persistente en que la Iglesia continúa
apoyando leyes anti-gays, especialmente el apoyo que le dio a la Proposición 22 de California.
Sea cual
fuere tu motivo para renunciar de la Iglesia, nadie puede exigirte que
des una explicación. Algunos pedidos de eliminar nombres todavía
están generando acciones disciplinarias por parte de los líderes.
Si un obispo está buscando evidencia para "disciplinarte," cualquier
insinuación de "apostasía", y la sola mención de la
palabra gay podría darle pie para iniciar un proceso disciplinario.
¿A quién le envío la carta?
La Iglesia
aduce que los miembros deben enviar la carta a sus obispos, pero la realidad
del caso es que muchos de los que renuncian han estado inactivos por años,
no tienen un obispo, o simplemente no quieren tener contacto con el mismo.
Si envías la carta a las oficinas administrativas del área
("PBO") o a las oficinas de la Iglesia en Lago Salado, generalmente ellos
remiten la carta a un obispo en el área donde tú vives. Aunque
este proceder retrase el trámite unos días, muchos lo prefieren
porque al enviar la carta a las oficinas administrativas estás declarando
una verdad importante: La Iglesia no tiene ningún derecho legal
para exigirte que sigas las reglas de juego que ellos tratan de imponer.
Si envías tu carta a las oficinas administrativas, incluye no sólo
tu nombre completo y tu dirección, sino además la fecha y
lugar de nacimiento. La dirección de las oficinas de la Iglesia
en Lago Salado es:
Thirteenth Floor
50 E North Temple
Salt Lake City, UT 84150-3684
Estados Unidos
Número de fax: (801) 240-1565
En muchas áreas fuera de los Estados Unidos, la Iglesia Mormona tiene oficinas del
Obispado Presidente donde también puedes enviar tu carta de renuncia. Remite la carta
al Departamento de Registros y Estadísticas.
¿Qué ocurrirá después que envíe la carta?
Si enviaste
la carta al Departamento de Registros y Estadísticas de las oficinas
de área o a la División de Registros de Miembros en Lago
Salado, recibirás un panfleto titulado "Una invitación a
regresar" y una carta diciéndote que tu pedido ha sido remitido
a un obispo. Cuando un
obispo en tu área recibe una carta de renuncia, es muy probable
que intente ponerse en contacto contigo, ya sea personalmente o por teléfono.
Aunque es probable que intente disuadirte, su obligación oficial
es la de asegurarse de que comprendes las consecuencias de quitar tu nombre:
Cancela los efectos del bautismo y la confirmación, retira el sacerdocio
en los miembros varones, y revoca las bendiciones del templo. El deber
del obispo es también explicarte que puedes ser readmitido o readmitida
por bautismo solamente después de una entrevista detallada.
¿Tengo
que darle explicaciones a mi obispo?
La respuesta
es un NO categórico. Recuerda: Tú ya no eres miembro de la
Iglesia. Tú comprendes las consecuencias de tus acciones. El obispo
no tiene ningún derecho de ponerse en contacto contigo. Si tú
consientes en hablar con él, es posible que te pida o aún
te demande una explicación de tus acciones.
A esta altura
de los acontecimientos, algunos obispos sencillamente han contactado a
la persona por teléfono, les han explicado que han recibido el pedido,
y le han dicho que lo acatarían. Otros han utilizado advertencias,
amonestaciones, o amenazas. Siempre existe la posibilidad de que un obispo,
por más amoroso que sea, intente usar cualquier información
que le des para "excomulgarte". Pero recuerda que la Iglesia no tiene ningún
derecho de saber por qué has renunciado; sólo tienen la obligación
de procesar tu pedido.
¿Qué
ocurrirá después que el obispo intente hablar conmigo?
Hay tres cosas que el obispo puede hacer:
(a) Completar
un formulario que se llama "Informe de acción administrativa" y
remitirlo al presidente de estaca, junto con tu carta de renuncia y tu
cédula de miembro.
(b) Ignorar
tu pedido y aplazar el proceso.
(c) Amenazarte
con acciones disciplinarias (generalmente, suspensión de derechos
o excomunión).
Si el obispo
procede de acuerdo al punto (a), se supone que la presidencia de estaca
debe "revisar la cuestión." Lo más probable es que concuerden
con el obispo y procesen tu pedido. El obispo te informará, ya sea
por carta o por teléfono, que esto ha ocurrido o que está
en curso inminente. Si no te comunicas con ellos en 30 días, entonces
el trámite generalmente se completa y finalmente quitan tu nombre
del registro.
Si el obispo
procede según el punto (b), generalmente es porque cree que puede
disuadirte. Nadie te notificará de nada. Puede que tenga buenas
intenciones, pero si no acata tu pedido, tú podrías demandar
a la Iglesia y ponerla a pleito. Tú ya no eres miembro y la Iglesia
no tiene recursos legales para mantener tu nombre en los registros.
Si el obispo
procede de acuerdo al punto (c), te notificará de un "consejo disciplinario"
(tribunal eclesiástico). Entonces tú puedes amenazar a la
Iglesia e inicar un pleito o demanda judicial por intrusión en tu
vida privada, acoso, hostigamiento, y difamación. Para hacer más
rápido, puedes enviar una carta por correo certificado, por correo
privado, o por fax.
Si envías una carta de ese tipo a las ofcinas de la Iglesia e inicias una demanda,
es posible que cambien el curso de acción.
¿Qué
posibilidades tengo de una resolución rápida?
Los únicos
casos de los que tenemos información clara son los que se tramitaron hacia el año 2000 con la ayuda de Kathy Worthington en Estados Unidos. De unos 100 casos de personas, gays y heterosexuales, que pidieron que se quitaran sus nombres y enviaron cartas desde distintos lugares de Estados Unidos, aproximadamente un 20 % recibió una notificación más o menos rápida de que el nombre fue quitado, aproximadamente un 60 % recibió una respuesta también favorable, pero después de varios meses de ignorar el pedido o aplazar la respuesta, y aproximadamente otro 20 % todavía está siendo molestado y acosados por líderes locales, o notificados de que serán "disciplinados" por la Iglesia.
No sabemos
cuál es exactamente la situación en los diferentes países del
Mundo Hispánico, donde las reglas del Manual de Instrucciones
de la Iglesia son las mismas pero no es tan común iniciar demandas
judiciales. Es posible que los miembros de la Iglesia tenga menos protección
que en Estados Unidos, porque las demandas judiciales son muy poco frecuentes.
Pero si te amenazan con excomunión, puedes consultar las leyes de
tu país con un abogado y enviar amenazas de acciones judiciales
a las oficinas de área ("PBO"). La Iglesia cuenta con asesorías
legales tanto en Lago Salado como en las oficinas de área de los
distintos países.
Las leyes
que controlan la vida privada de la gente y que castigan el acoso, el hostigamiento,
y la difamación, varían de país a país, pero
el derecho de practicar religión (y abstenerse de practicarla)
está garantizado por la Primera Enmienda a la Constitución
de los Estados Unidos, que es un documento que la Iglesia dice respetar.
A menudo
la Iglesia insiste en aplazar la respuesta por más de 30 días,
de manera que la persona no sabe si su caso está siendo ignorado,
retrasado, o convertido en una acción disciplinaria. Para recibir
una respuesta rápida, te sugerimos que hagas la solicitud a las oficinas
administrativas.
Desafortunadamente muchos han descubierto que la Iglesia te deja en paz
solamente después que la amenazas con demandas judiciales.
La dimensión espiritual del proceso
Obviamente
la dimensión espiritual es la más importante, pues atañe
lo que el proceso significa para ti. Aquellos que piensan que Dios nos
juzgará de acuerdo a una lista de prácticas y ordenanzas
realizadas en la Iglesia Mormona, tal vez crean que quitar el nombre es
un pecado grave. Para los que creen que Dios nos juzgará según
nuestra fe, amor, y conducta cristiana para con nuestro prójimo,
borrar el nombre tal vez sea una opción deseable.
Muchos sienten
que la Iglesia controla a los miembros mediante amenazas, sembrando el
miedo e investigándolos como si fuera la Santa Inquisición.
Para todos los que están cansados, enojados, o temeroso de la Iglesia,
quitar los nombres de los registros tal vez los ayude a encontrar alivio
y empezar una nueva vida.
Conclusión
La Iglesia
Mormona está permitiendo que los miembros quiten sus
nombres y así se desvinculen de la institución, pero intenta usar tácticas
dilatorias y reglas arbitrarias. Algunos sienten
que es un esfuerzo por ejercer y extender control sobre la vida de la gente.
El cúmulo actual de pedidos de eliminación de nombres y la
ola de amenazas de pleitos probablemente van a forzar a la Iglesia a uniformar
la manera en que quita los nombres de los registros y a establecer un proceso
más ágil y menos doloroso.
No obstante
muchos casos de abuso eclesiástico y espiritual, muchos mormones
gays y mormonas lesbianas todavía aman la Iglesia y consideran que
quitar sus nombres es un asunto muy serio. Es triste ver cómo la
Iglesia controla a la gente mediante amenazas de disciplina, investigaciones
inquisitoriales, y retrasos arbitrarios. Hallamos esperanza y gozo en nuestra
convicción de que el evangelio de Jesucristo es algo mucho más
grande y expansivo que la Iglesia institucional, y que la espiritualidad
interior y la felicidad personal son dones de Dios que ninguna institución
puede restringir ni quitar.
Apéndice: Carta modelo
[Fecha]
[Domicilio
del obispo o de las oficinas de la Iglesia]
[Tu nombre
completo y domicilio]
[Tu fecha y lugar
de nacimiento]
Asunto: Renuncia
de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los últimos Días
Por la presente
le comunico mi renuncia de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los
últimos Días. Esta renuncia entra en vigor de inmediato,
lo que significa que ya no soy miembro de la misma. Consecuentemente, la
Iglesia no tiene derecho de mantener mi nombre en el registro de miembros.
Para este fin, solicito que alguien procese los formularios pertinentes
a fin de que mi nombre sea borrado completa y definitivamente de los registros
de la Iglesia.
Este pedido
es el resultado de una consideración cuidadosa y lo hago con completo
entendimiento de la seriedad del mismo. Estoy en conocimiento de que al
quitar mi nombre de los registros de la Iglesia se cancelan los efectos
de mi bautismo y confirmación, se retira el sacerdocio en los miembros
varones, y se revocan las bendiciones del templo. También entiendo
que seré readmitido o readmitida por bautismo solamente después
de una entrevista detallada.
En vista
de que mi decisión es inalterable, solicito que se omita el período
de 30 días establecido por la Iglesia y que este pedido se procese
de inmediato. No será posible disuadirme o hacerme cambiar de opinión
porque mi decisión es definitiva, terminante, e inapelable. No seré
parte de ningún tribunal eclesiástico ni "consejo disciplinario."
En vista de que mi separación de la Iglesia es voluntaria, la palabra
"excomunión" no puede ser usada en ningún formulario ni en
ninguna carta. Todo lo que estoy pidiendo es que la Iglesia complete un
simple trámite administrativo que va de acuerdo con Constitución
de los Estados Unidos, que garantiza la libertad no sólo de practicar
religión, sino además la libertad de abstenerse de practicarla.
Esta decisión
es inapelable y no es susceptible de ser discutida ni con Vd. ni con ningún
representante de la Iglesia. No aceptaré visitas, llamadas de teléfono,
ni cartas de líderes o miembros que tengan la intención de
discutir mi situación en la Iglesia.
Este pedido
debe ser procesado de forma expeditiva y en la más estricta confidencialidad.
Si cualquier otra persona pusiere a mi familia o amigos en conocimiento
de este pedido, utilizaré los medios de prensa y todos los recursos
legales disponibles para alzar mi voz y demandar una compensación.
También utilizaré tales recursos si la Iglesia me respondiere
con tácticas dilatorias o intentare difamar mi reputación
y buen nombre.
A partir
de la fecha en curso, el único contacto que espero de la Iglesia
es una confirmación por escrito de que mi nombre ha sido quitado
de sus registros. Estoy en mi derecho de tomar esta decisión unilateral
de terminar mi afiliación con la Iglesia, y ahora que ya no soy
miembro de la misma cualquier contacto no solicitado podrá ser considerado
un acto de hostigamiento o acoso.
(Aquí
puedes agregar las razones que te motivan a renunciar. Puedes hacer la
carta tan larga o tan breve como te parezca).
Atentamente,
[Firma]
[Nombre completo]
|