Rick Fernández

La verdad acerca de Evergreen

Por Rick Fernández

[Evergreen es un grupo de apoyo para mormones gays que quieren abandonar la homosexualidad. La organización funciona básicamente en los Estados Unidos. A veces, los obispos de la Iglesia le indican a los mormones gays que asistan a las reuniones de Evergreen para "curarse" de su homosexualidad. Este artículo se enfoca principalmente en la manera que Evergreen trata la homosexualidad masculina.]

Yo no creo que Evergreen sea un buen lugar para los mormones gays. Evergreen se basa en una mentira descarada, según la cual los homosexuales en realidad no existen. Evergreen afirma que, lo que llamamos homosexuales, son en realidad hombres que han fracasado en su intento de crear vínculos adecuados con otros hombres y que, por lo tanto, han caído en las garras de la homosexualidad. Según Evergreen, si estos hombres aprendieran a vincularse adecuadamente con otros hombres y adoptaran un rol masculino "correcto", entonces podría rescatárselos de la ilusión de creerse gay. Naturalmente, el rol masculino que Evergreen enseña se basa en una definición cultural y en los valores del modelo patriarcal tradicional: la importancia de los deportes, la creencia de que los hombres deben presidir sobre las mujeres, etc.

Evergreen ofrece dos ideas que suenan muy tentadoras, pero que lamentablemente muchos hombres aceptan por las razones incorrectas. La primera idea, fomentada tanto por la iglesia como por la sociedad, es que la homosexualidad es algo vergonzoso que debemos "superar". La segunda idea se basa en algo que a menudo es verdad: Hay muchos hombres que se sienten aislados, incluso de padres y hermanos, y tienen el deseo de crear vínculos emocionales con otros hombres. Pero no pueden establecer tales vínculos, y ni siquiera reconocer que desean hacerlo, por temor de que los tachen de maricas. Así es que cuando un hombre (1) se siente avergonzado de tener sentimientos homosexuales, y (2) se abstiene de crear vínculos emocionales (no sexuales) con otros hombres, cae en la ilusión de que Evergreen realizó un diagnóstico correcto y, por lo tanto, que Evergreen debe tener la respuesta a su problema.

La falacia de la primera idea es obvia. Nadie anhela una cura con más fervor que los que se creen enfermos. Es decir, si uno se cree que la homosexualidad es una enfermedad o una adicción horrible, entonces es natural que sienta el deseo de encontrar "alivio". Es como Quasimodo, en la película de Walt Disney El jorobado de Notre Dame. Quasimodo se cree que es feo y repulsivo, se lo repite una y otra vez, y las opiniones de los demás lo ayudan a confirmar esa creencia. Evergreen difunde esa mentira en el nombre de Dios y lamentablemente hay muchos que la creen.

La falacia de la segunda idea también salta a la vista. Evergreen les dice: "El hecho de que no sabes cómo vincularte con otros hombres es prueba de que no sabes actuar como un hombre; has confundido intimidad con sexualidad, y ahora te crees que eres gay". Lo que Evergreen nunca les dice es que hay muchísimos otros hombres heterosexuales que también fracasan en vincularse con otros hombres. ¡Qué calumnia falaz es el culpar a los hombres gays de padecer esta "deficiencia", cuando los gays suelen ser precisamente los que mejor saben vincularse con otros hombres!

Evergreen no ofrece una cura, sino una mentira. Es una variación más en un tema muy destructivo y muy trillado: la Iglesia es buena y los gays son malos. Las personas que se someten a los tratamientos de Evergreen no logran curarse de ninguna enfermedad, pero eso es algo que a Evergreen no le interesa difundir. Evergreen caricaturiza a los gays y los reduce a un estereotipo.

Lo que la propaganda de Evergreen no logra explicar es que hay millones de gays y lesbianas que viven vidas sobresalientes, mantienen vínculos saludables con sus amigos y su pareja, y hacen valiosas contribuciones a la sociedad. Evergreen tampoco logra explicar la alta tasa de divorcio, de adulterio, de abortos, y de abuso de menores, es decir, todos los males que la heterosexualidad trae aparejados. Evergreen ignora todos estos hechos y continúa esparciendo sus mentiras.

En definitiva, el mensaje de Evergreen es que nosotros no existimos. No existimos en un sentido psicológico, ni en un sentido legal, ni en un sentido moral, ni en un sentido espiritual. Nuestra identidad de gays y lesbianas no tiene validez. No es un mensaje de "vivir y dejar vivir." Evergreen no nos tiene respeto, sino que nos describe como víctimas de nuestras propias elecciones, como adictos que necesitan una cura.

Nos enojamos cuando Evergreen difunde su mensaje (¡y con buen motivo!) por la misma razón que los judíos se enojan cuando les dicen que deben hacerse cristianos, o los negros se enojan cuando les dicen que son inferiores, o los mormones se enojan cuando les dicen que no son cristianos. Es que tales mensajes acarrean una profunda falta de respeto hacia aquellos que son diferentes. El mensaje es que nosotros somos inferiores y ellos superiores. Los judíos, al igual que los negros y los mormones, saben que la intolerancia privada conduce al la intolerancia pública, al prejuicio, y a la postre, a la persecución.

Mientras haya gente que crea que somos enfermos, o desgraciados, o inmorales, y que necesitamos ser rescatados, nunca seremos tratados con respeto. Nuestras relaciones seguirán siendo ilegales, y nuestra paga y benéficos continuarán siendo inferiores. Seguiremos siendo discriminados cuando trabajamos y cuando buscamos vivienda. Seguiremos siendo atacados físicamente y dañados en lo emocional. Tendremos que seguir escondiéndonos de la familia y de los amigos, y desperdiciar nuestros talentos y nuestra identidad para complacer a los demás. Seguiremos casándonos para cumplir con un deber, odiándonos a nosotros mismos cada vez más, creyendo que Dios también nos odia, y quitándonos la vida en proporciones más altas que el resto de la población.

Cuando una persona que disfruta de todos los privilegios sociales, eclesiásticos y legales, viene y nos dice que la felicidad no tienen nada que ver con la aceptación social, está mostrando una total falta de respeto. Si el matrimonio de tal persona se declarara nulo, y su expresión sexual fuera considerada un delito, y se lo excomulgara por amar a la mujer que ama, entonces gustosos escucharíamos su opinión sobre cómo la aceptación social puede afectar la felicidad.

Por todas estas razones, yo me niego a apoyar los esfuerzos que tanto Evergreen como la Iglesia Mormona hacen por hacernos desaparecer. Es una cuestión de respeto hacia mí mismo y hacia los demás. Yo existo, soy una buena persona, soy feliz, y estoy orgulloso de ser quien soy. Yo sé quién soy. Yo rechazo el mensaje de Evergreen porque no creo que, para ganar la aceptación de Dios y de los demás, uno tenga que negar su identidad.

© 1996-2008 Afirmación: Mormones Gays y Mormonas Lesbianas
www.afirmacion.org