Guadalupe García
Festejo gay en las calles de Sión
Una mormona lesbiana en el festejo suizo de orgullo gay

Guadalupe García
Julio de 2001

Los festejos de orgullo gay se hicieron este año en Sión, que es la capital del cantón de Valais. En Sión reside el Obispo (católico) que por cierto es muy fanático y conservador. Todos los años en Suiza los festejos gays son en un lugar diferente.

Yo me crié en Brig, que esta cerca de Sión, la parte francesa. Brig es la parte alemana y no sé si puedo describir Brig como una provincia o un pueblo, pero por cierto no es una ciudad moderna. Fuera de Valais, la gente llaman a los Valaisanos "los de atrás de la montaña", porque los Valaisanos son gente muy cerrada. Yo por cierto de niña sufrí mucho alli, porque era extranjera y me trataban mal. Por eso después de regresar de E.E.U.U. decidí de no volver a vivir allí y formé mi vida en Berna, donde me siento a gusto.

En el cantón de Valais no solamente son racistas, sino que además están en contra de todo lo que se opone a su forma de vida. Sin embargo, los artesanos sí se están abriendo un poco, ya que el turismo les trae mucho dinero. Tengo que reconocer que el cantón de Valais es muy bello, y incluso yo gozo las pocas veces que voy a esas montañas.

Cuando decidieron organizar los festejos gays en Sión, empezaron las protestas de los Valaisanos, incluso juntaron firmas contra el desfile. Pero como la ley en Suiza protege las manifestaciones, los Valaisanos perdieron. El Obispo le mandó a todos los curas en el Valais que predicaran en la misa acerca de la inmoralidad y pecado de los gays y las lesbianas, y nos llamó "una obra del demonio". ¡Hubo una furia total!

En Berna hay muchos gays y lesbianas que se criaron en el Valais y salieron de su tierra natal para poder vivir sin remordimientos ni ataques. Sin embargo en el Valais hay algunos simpatizantes que lucharon con nosotros contra la prédica del Obispo.

Cuando estaba segura de que la celebración sería en Sión, le dije a Paz, mi pareja, que teníamos el derecho e incluso la responsabilidad de marchar por las calles de Sión. No tengo buenos recuerdos de esta ciudad, pero teníamos que ir y apoyar los festejos. No solamente por ser lesbiana, sino además por haberme criado en esa región.

Ese día en Berna estaba lloviendo mucho, y yo pensé que seguramente el Obispo y el resto de la gente estarían felices de que sus oraciones habían sido oídas. Pensaron que quizás no iba a ir mucha gente, pero el Obispo se equivocó. Más de 5.000 personas entraron en esta pequeña ciudad. Más de 4.000 estuvieron allí apoyándonos, y un pequeño grupo estaba en contra.

Ese día Paz y yo pasamos a recoger a mi ahijada Aïcha que se iba a quedar ese fin de semana con nosotras. La llevamos con nosotras a Sión. Llegando a Sión, vimos que no estaba lloviendo para nada. Estaba nublado, pero no llovía. Llegamos a la plaza del encuentro, escuchamos algunos discursos, incluso algunos políticos que nos apoyan, y empezamos la marcha. Jamás había visto yo tantos policías. Unos días antes, los opositores declararon que iban a hacer una manifestación en contra de las celebraciones. La policía pensó que nosotros, siendo "anormales", íbamos a atacar a los cristianos.

La ciudad estaba en alarma constante. No dejaron entrar las drag-queens (reinonas) y otros provocadores, y le prohibieron a los opositores que desfilaran. Lo único que los opositores hicieron fue manifestar delante de la Iglesia, por donde pasaba el desfile. Se pusieron de rodillas y oraron por nosotros, pecadores. No estoy a favor de predicar o de provocar, pero me habría gustado escribir en un cartel grande: "El que no tiene pecado, que tire la primera piedra."

Mientras tanto Aïcha, de 3 añitos, con su pequeña banderita, se lo estaba pasando muy bien en los hombros de Paz y tomada de mi mano. Claro, todo el mundo pensó que nosotras, como pareja lesbiana, éramos las mamás de Aïcha. Nosotras no decíamos ni que sí ni que no. Yo no tenía ganas de dar una larga explicación, y muchas personas nos sacaron fotografías.

Así que el desfile fue muy silencioso, sin mucha música y jaleo. De cierta forma eso me gustó, porque así la gente y los periodistas no tuvieron ocasión de fotografiar o filmar a las drag-queens, sino simplemente a nosotros/as normalitos, que en verdad lo somos. Es cierto que cada uno es diferente y las drag-queens tienen su forma de vivir. Pero también es cierto que siempre son ellas las que aparecen en la televisión o en el periódico, y la gente piensa que todos los gays y lesbianas somos así.

Sión quería ser la sede de los Juegos Olímpicos del 2006, pero el Comité Internacional eligió otra ciudad. Para ellos fue una sorpresa tremenda haber perdido, porque creían que estaban muy abiertos al mundo. En su ignorancia e hipocresía, tuvieron un enorme fracaso. Pero de vez en cuando había gente que nos aplaudía, y eso siempre es bonito.

¿Qué es la normalidad? ¿Qué es normal? A mí me parece que nadie es normal, porque cada uno de nosotros tiene algo especial que no entra en la normalidad. ¿Entienden lo que quiero decir con eso? Paz, Aïcha y yo, en ese momento en las calles de Sión, éramos un trío normal. Y lo seguimos siendo. Pero esa normalidad es la apertura y aceptación de mi propio ser. Yo voy con la naturaleza y soy una con la naturaleza. No importa si eres hetero, gay o lesbiana. Cuando uno acepta su propia naturaleza, la naturaleza te abraza y eres normal.

Enlace al sitio oficial de Pride Sion 2001 (en francés y en alemán)

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