En el Día Mundial del SIDA, el élder
Robert C. Oaks habla con la prensa
El élder Oaks aduce
que los programas
que enseñan las
prácticas sexuales
seguras y distribuyen
condones no son
efectivos |
Por Jason Clark
Diciembre del 2005
En el Día Mundial del SIDA, un miembro del Primer Cuórum
de los Setenta declaró que las personas con SIDA deben ser
tratadas con dignidad, bondad, y mayor compasión. El élder
Robert C. Oaks dijo que el SIDA es una enfermedad trágica y
perjudicial que afecta a personas de todo el mundo y de todos los
niveles sociales.
El élder Oaks dijo que “las familias, los individuos
y las comunidades han sentido los dolorosos y fatales efectos del
SIDA. Lloramos con los que han perdido a seres queridos y saludamos
con respeto al personal médico que incansablemente brinda consuelo
y ayuda a los que padecen y luchan contra este mal.”
Estas declaraciones señalan el progreso que la Iglesia Mormona
parece haber hecho desde 1983, cuando el Presidente Gordon B. Hinckley
sugirió en un discurso que los homosexuales que contaren el
SIDA adquieren lo que se merecen. “La paga del pecado es la
muerte.” Esa fue la pasmosa declaración que el Pte. Hinckley
hiciera en la conferencia general de la Iglesia de abril de 1987 refiriéndose
a aquellos que quebrantan la ley mormona de castidad y adquieren el
VIH.
Lamentablemente el élder Oaks también hizo alguna declaraciones
equivocadas en cuanto a la crisis africana de SIDA cuando dijo que
los programas que distribuyen condones y educan sobre las prácticas
sexuales más seguras “no son efectivos”.
“Naturalmente, la fidelidad y la monogamia ayudan a prevenir
la propagación del SIDA,” dice Hugo Salinas, director
asociado de Afirmación: Mormones Gays y Mormonas Lesbianas.
“Sin embargo, la declaración del élder Oaks es
demasiado general, pues ignora a los miles de mujeres que se enferman
cuando sus maridos, después de haber contraído el VIH,
las obligan a mantener relaciones sexuales por la fuerza.”
Dice Salinas: “La declaración del élder Oaks
no tiene ninguna aplicación para las personas que aprendieron
desde pequeñas la importancia de la fidelidad conyugal pero,
sin que los sepan, tienen un cónyuge o una pareja que no les
es fiel. El élder Oaks también parece ignorar a las
personas que pueden haber contraído la enfermedad en una relación
o en un matrimonio previo.”
“Necesitamos soluciones reales que se apliquen al mundo en
que vivimos”, dice Salinas. “Si los líderes de
la Iglesia aceptaran las prácticas sexuales seguras, en vez
de condenarlas, entonces estarían ayudando a librar una batalla
contra la ignorancia y el temor, que son dos de los problemas fundamentales
en relación con el SIDA.”
La declaración del élder Oaks se halla disponible en
inglés en:
http://www.lds.org/newsroom/showrelease/0,15503,3881-1-22566,00.html
|