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Afirmación Gran Valparaíso participó en la IV Marcha del Orgullo LGBT
El evento fue inaugurado por el Alcalde de la ciudad-puerto
Brus Leguás Contreras
Septiembre de 2010
En el marco de la conmemoración de un nuevo aniversario del incendio de la Discoteca “Divine”, donde el 4 de septiembre de 1993 murieron al menos 16 personas y otras 29 resultaron heridas, las organizaciones de la diversidad sexual de la Región de Valparaíso han instaurado el Día de la No Violencia hacia la Comunidad LGBT. Y dentro de este marco, el viernes 3 de septiembre a las 16:00 horas, se dieron cita cientos y cientos de personas en la Plaza Sotomayor del Puerto, teniendo como telón de fondo la sede de la V Zona Naval, el Monumento a los héroes de Iquique y parte de la zona de la ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad.
El mensaje central de este año fue “El clóset es para la ropa”, un llamado a la no discriminación, a la aceptación de la diversidad sexual, contribuyendo desde este prisma a la transformación de nuestra sociedad en una que sea más inclusiva y respetuosa de tod@s.
El contexto político actual hace que en esta ocasión la actividad haya tenido ribetes distintos, lo que obligó a duplicar los esfuerzos por lograr una mayor representatividad y participación, de manera que se pudiera hacer ver a las autoridades que nosotr@s no transaremos en nuestras demandas ni permitiremos un retroceso en los logros ya alcanzados.
En este contexto, “Afirmación Gran Valparaíso: Mormones Gays y Mormonas Lesbianas”, entendiendo la imprescindible necesidad de lograr posicionar a la organización y su trabajo con la comunidad LGBT, se esforzó por tener una destacada participación en este evento, que es el que da inicio a las celebraciones del Orgullo de la Diversidad Sexual chilena, y que este año culmina con la IV Convención Internacional de Familias por la Diversidad, los días 24, 25 y 26 de septiembre, en Santiago, y el día 25 de este mismo mes con la gran Marcha por la Diversidad Sexual a través del centro de la Capital, partiendo desde Plaza Baquedano (Plaza Italia) y siguiendo por la Avenida del Libertador General Bernardo O’Higgins (“la Alameda”), la principal arteria de la capital chilena.
Previo a la marcha hubo un show a cargo de conocid@s artistas de la comunidad LGBT porteña, que deleitaron al público y a los transeúntes por unos treinta minutos.
La marcha fue inaugurada por el mismísimo alcalde, Jorge Castro, quien subió al escenario, dirigió un saludo a los presentes y, en compañía de algunos dirigentes locales de la comunidad LGBT, procedió a descender y a caminar hacia el punto donde estaba preparado el acto inaugural, donde procedió a cortar la tradicional cinta tricolor que dio inicio al desfile por las principales calles del Puerto.
Para algunos, la diversidad sexual —o, las minorías sexuales— son un buen piso, que representa no solamente un atractivo segmento para el turismo, las inmobiliarias, las multitiendas (todas las cuales tienen, desde hace años, “listas de novios” con parejas gays y lesbianas, y con total éxito), las automotoras, los bares, las discotecas y la moda, sino que deben ser tomados en cuenta debido a que se trata de un segmento con gran poder adquisitivo, elevado buen gusto y que puede gravitar determinantemente a la hora de que adquieran conciencia real de sus derechos y de su poder económico.
El alcalde Jorge Castro ha apoyado a la diversidad sexual porteña desde cuando era concejal en el Puerto, por lo que, a pesar de su militancia en un partido derechista, la UDI, no causó asombro su presencia en esta manifestación.
Por otra parte, los asistentes abuchearon a la senadora Isabel Allende (PS), Alejandro Navarro (MAS), Guido Girardi (PPD) y Ricardo Lagos Weber (PPD) debido a que, cediendo a las presiones de cierto sector de las iglesias evangélicas, retiraron su firma del proyecto de ley presentado por el senador Fulvio Rossi (PS) en orden a legislar sobre el matrimonio igualitario en Chile.
La actitud de estos parlamentarios no va a ser posible olvidarla a corto ni a mediano plazo y sus nombres ya han pasado a engrosar la lista de los traidores, de los que solamente piensan en dónde obtendrán mayores réditos en materia de votos. Al día siguiente se supo que, debido al malestar que el Movilh representó a la presidenta del PPD, Carolina Tohá, los dos senadores PPD repusieron su firma en el proyecto.
Por otra parte, el llamado Ministerio de Cultura se granjeó la repulsa y el abucheo de todos los asistentes debido a que este año decidió por oficio no apoyar la realización de la Marcha, siendo calificado el ministro Luciano Cruz-Coke públicamente de homofóbico.
Los manifestantes, a pie y en carros alegóricos, recorrieron el corazón financiero de Valparaíso, la calle Prat, para luego continuar por calle Esmeralda y calle Condell, hasta llegar a la Plaza de la Victoria, desde donde la marcha tomó por la famosa Avenida Pedro Montt hasta llegar al Parque Italia, en cuyo costado se ubica la tradicional Plaza del Pueblo, de años atrás, y que durante algún tiempo se llamó Plaza 11 de Septiembre.
Sobre el escenario de esta plaza, se desarrolló un entretenido y espléndido show que fue admirado por los asistentes a la marcha, así como por transeúntes, y familias completas se quedaron a ver a l@s artistas que pasaron por el escenario.
En resumen, fue un evento inédito: miles y miles de personas (que hasta un diario conservador numeró en unas cuatro mil personas), colmaron el amplio espacio situado a lo largo de la avenida Pedro Montt, desde el crucero, hasta una cuadra y media hacia el poniente, en dirección a la Plaza de la Victoria.
Después de esta marcha, que convocó a más de cinco mil personas, es obvio que se deja ver que la comunidad LGBTTTI porteña está decididamente perdiendo el miedo a la visibilidad y que será cada vez más difícil el proceso de seguir negándoles sus derechos como ciudadanos de un país que debe profundizar mucho más todavía en su débil democracia y establecer la igualdad de derechos para tod@s.
Las iglesias tienen derecho a negarse a aceptar a quienes no sean heterosexuales en sus membresías y a no celebrar matrimonios religiosos entre personas del mismo sexo. Eso se entiende. Pero, suponiendo que sea cierto que en Chile Iglesia y Estado están separado desde 1925, es incomprensible que las iglesias sigan presionando a los poderes civiles y que éstos se dejen amedrentar y se sometan a ideologías religiosas determinadas. Menos comprensible es todavía el que los parlamentarios, representantes de un Estado laico, saquen a colación sus creencias religiosas personales al momento de legislar para tod@s l@s chilen@s, quienes no tenemos tod@s la misma creencia religiosa.
Los musulmanes se están haciendo numerosos en Chile. ¿Significará eso que, el día de mañana, cuando alcancen el estatus económico y social que han alcanzado los evangélicos, por ejemplo, exigirán que el Estado imponga la burka a todas las mujeres? Este es un país diverso, desde lo racial hasta lo idiomático. Eso debe respetarse. No somos fotocopias ideales: somos personas…
Y ahí estuvimos también nosotros, participando de la Marcha de la diversidad LGBT, comprometidos con todas las causas de nuestra comunidad, con nuestra fe como punto central, y con nuestras esperanzas, anhelos y sueños como la bandera que ondea con más fuerza que nunca en nuestros corazones.
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