“Cuando se tiene la capacidad de soñar en un futuro, hay esperanza; cuando se tiene amigos verdaderos, pese a todas las circunstancias, hay fuerza para levantarse; cuando el amor de tu vida no te abandona en el mal momento sino que, al contrario, se hace uno contigo, entonces está la fuerza invisible que te hace renacer —cual ave Fénix, de las cenizas.”
Comenzar de nuevo

por Danny*

Una de las áreas del conocimiento que me apasiona —desde que la conocí en 3º Medio— es la filosofía (amor al conocimiento). A lo largo de mi trayectoria profesional la he reencontrado varias veces en cursos, seminarios, postgrados, etcétera. Sin embargo, el lunes 27 de febrero fue cuando la hice "vivir" en toda su plenitud. ¿Cómo?, se preguntará usted, estimado lector. Le respondo: Cuando por tercera vez me encontré sin nada. Es decir, comenzando de nuevo en la vida, contando con una fe absoluta en Dios, en mis fuerzas y en el amor que se comparte como el pan en la familia.

La primera vez fue con la muerte de mi padre, en Hong Kong, China; la segunda, la primera vez que quedé cesante; y, la tercera, cuando se quemó mi casa a puertas cerradas.

En cada una de esas lamentables situaciones he tenido que comenzar de nuevo. Eso significa replantearse todo un sistema de vida, satisfacer necesidades inmediatas, darme ánimo para salir del foso oscuro y rescatar lo bueno, lo positivo, lo mejor de lo malo.

En cada una de esas vivencias de vida —fortísimas de por sí— descubro agradecido una de las máximas expresiones del alma humana: la caridad. Por favor, entiéndase esa caridad en el sentido del amor (del griego ágape; latín, caritas); es decir, del dar lo que se tiene, no lo que sobra; el "hacerse presente" porque el otro u otra me interesa como persona y no por figurar; estar para confortar y no por compasión.

Sostienen algunos filósofos que el aceptar el sufrimiento como parte de la existencia y superarlo (estoicismo) es un valor del ser humano. Otros, afirman que "en los momentos momentos de mayor dolor se templa el espíritu y se crece".

Acepto todas esas teorías, pero, me reafirmo en otra: en la adversidad se conoce realmente a los que te aman de corazón.

Cuando se tiene la capacidad de soñar en un futuro, hay esperanza; cuando se tiene amigos verdaderos, pese a todas las circunstancias, hay fuerza para levantarse; cuando el amor de tu vida no te abandona en el mal momento sino que, al contrario, se hace uno contigo, entonces está la fuerza invisible que te hace renacer —cual ave Fénix, de las cenizas.

Me he reafirmado en que "cada día trae sus propias preocupaciones". Yo le agrego, y también sus soluciones.

El ser humano, mejor dicho, "la persona humana" (como lo plantea el filósofo español Xavier Zubiri), tiene en su espíritu la capacidad de superarse. Y esa es una certeza importante y motivante a salir del presente y proyectarse a un futuro cercano mejor.

Hay un cuento medieval llamado "exemplo", que narra lo siguiente: Por una escala de la ciudad va un hombre comiendo uvas, botando las malas y quejándose de su suerte. En eso, siente una voz atrás suyo que va agradeciendo. Su sorpresa es inmensa al ver a un mendigo agradecido por las uvas malas que iba comiendo.

Siempre hay alguien en mejor o peor situación que la nuestra; lo importante es confiar en el espíritu de superación y aprender a crecer hasta en la adversidad. Esa es una característica del ser humano.

Ser persona es crecer y avanzar.

Caminemos confiados en un futuro mejor y no nos abandonemos en un pasado que nos aprisiona y no nos deja avanzar. Cada día de vida es un desafío a "comenzar" de "nuevo".


* Danny es profesor de lenguaje y comunicación, profesor de religión, profesor de filosofía, magíster en orientación educacional, y magíster en gestión educacional.


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