Marcelo Leiva

Consagrándonos al servicio: Una receta sin secretos

por Marcelo Leiva, ex-director de Afirmación Santiago (Chile)
Octubre 2005

Quisiera contarles lo que me ha sucedido gracias a liderar el capítulo de Afirmación en Santiago de Chile.

Desde hace algunos meses se me dio la gran tarea de dirigir un hermoso grupo de personas al cual sólo pertenecía como miembro activo. Debo admitir que me invadía el miedo de sólo pensar en la gran responsabilidad que tendría sobre los hombros. Pero los que quería contarles es lo que en realidad está sucediendo hoy.

El 23 de julio se me llamó a trabajar con este capítulo y desde ese día comenzó nuevamente mi progreso. Qué maravilloso es servir, sobretodo cuando sientes que lo que estás haciendo es por un bien mayor. Siento que en esta labor no estoy solo; y lo mejor es cada miembro de Afirmación en Santiago es un medio para que yo pueda progresar.

A aquellos que hoy están liderando, los entiendo. Sé cuán difícil es esta labor. Yo estudio periodismo, trabajo en educación y además lidero Afirmación en Santiago. Mas sé también las satisfacciones que resultan del servicio, bendiciones que llegan por cumplir la ley sobre la cual se basan. Mi único secreto ha sido comenzar a amar a cada uno de los que se han acercado al grupo. Porque cuando estás ayudando a otros a reconciliarse con Dios, trabajas en tu propia reconciliación.

El que más crece, el que más aprende, el que más recibe bendiciones, es el que dedica de su tiempo para servir a otros. Quizá algunos han escuchado del principio de consagración. Este principio los ayudará a tener éxito en su labor; por lo menos a mí me ha dado resultado.

Si duda queda mucho por hacer; y eso es lo mejor, que me queda mucho por crecer junto con los míos acá en Chile. Quizá tú que eres líder puedas hacer lo mismo.

Y aunque no seas líder, igualmente puedes gozar de las bendiciones que resultan de embarcarse en el servicio al prójimo. “Porque si tenéis deseos de servir a Dios, sois llamados a la obra”. “Cuando estas al servicio de vuestros semejantes, sólo estáis al servicio de vuestro Dios.”

Esta es la receta, que como ves no tiene secretos. Gracias por lo que haces y por lo que desde hoy comenzarás a hacer. Está todo en tus manos.


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