Brus Leguás Contreras
En camino a la Tierra Prometida: Una entrevista con Brus Leguás Conteras

entrevistado por Hugo Salinas
Diciembre del 2006

Brus Leguás Conteras es el fundador y presidente de Afirmación Chile, y recientemente recibió el Premio Mórtensen por su actuación destacada en esa organización. En esta entrevista Brus describe el origen y desarrollo de Afirmación en Chile y algunas de sus experiencias en apoyo de la gente gay y lesbiana.

¿Cómo te surgió la idea de crear Afirmación Chile?

Yo me convertí a la Iglesia cuando vivía en Santiago, en 1986. Y durante años creí que en la Iglesia verdadera NO había homosexuales. Ni uno solo. Por lo tanto, mi lucha interna contra la homosexualidad iba a tener éxito, finalmente. Pero en 1992, un amigo de Los Ángeles, California, Bolt Thomas, me envió un par de publicaciones en inglés, Affinity . Y quedé helado. ¡Había mormones gays!

Me tomó bastante tiempo asimilar lo que estaba sabiendo y conociendo. Yo para entonces vivía una relación de pareja con Juan, y me había alejado mucho de la Iglesia. Me consideraba indigno, sucio, ... en fin, expulsado de la presencia de Dios, condenado por todas las eternidades. Pero había fracasado en mi lucha contra mi homosexualidad. Y había “sucumbido” a una naturaleza que yo consideraba caída y esencialmente mala. En realidad, todos sabemos el dolor que se produce cuando uno se siente no solamente excluido de una organización humana sino del mismísimo Reino de Dios.

Cuando por primera vez tuve acceso al Internet desde mi casa, en 1997, lo primero que hice fue escribir “Affirmation” en el buscador. Y mi sorpresa fue enorme cuando descubrí que Afirmación estaba en la web. En esos tiempos había muy pocos recursos en español. Traduje “La homosexualidad y las escrituras desde un punto de vista santo de los últimos días ”. En esos días murió Juan, debido a un infarto masivo. Una semana después me vine a Quilpué, mi ciudad de toda la vida.

Y, aunque alejado un poco, nunca me olvidé de Afirmación. Con el tiempo, tomé contacto con dos chilenos, Juan y René, ambos de Santiago. Y conversando, conversando, decidimos que era tiempo de que Afirmación estuviera en Chile.

¿Cómo promocionaste la idea?

Promocionar la idea no fue fácil. Pero encontré que la internet es el mejor camino, más fácil, más barato y más efectivo. Primero que nada comencé a entrar a varios canales de chat gays y empecé a decir que soy mormón... A veces usé nicks tales como "Mormón", "Mormón Gay", "Gay y Mormón". Muchas personas empezaban a conversar conmigo. Pero de un montón de conversaciones-basura salía siempre el oro fino que se oculta en el fango. Y a diario podía contactar hasta tres personas diferentes, con quienes conversamos sobre la idea y de lo que es Afirmación, fines, metas, etc.

¿Estableciste algún tipo de diálogo con los líderes de la Iglesia?

Sí. Antes de la primera conferencia que debíamos celebrar, en Santiago, fui a las oficinas centrales de la Iglesia en Chile, ubicadas en Pedro de Valdivia con Pocuro, y entregué una carta en que explicaba lo que se iba a producir, con muchos detalles y explicaciones.

¿Cómo reaccionó la comunidad gay en general cuando los empezaron a ver a ustedes participar de marchas y otros eventos gays?

Cada vez que se menciona, hasta el día de hoy, a los mormones gays en los eventos públicos, se producen explosiones de aplausos que tienen no poca mezcla de incredulidad.

El Movimiento de Integración y Liberación Homosexual, Movilh, desde el principio ha sido un gran apoyo para nosotros, por cuanto nos ha facilitado su sede (cuando la ha tenido) para todas nuestras actividades, sin jamás imponernos ninguna clase de convenio o compromiso por ello, ni pedirnos dinero ni nada de eso.

Otros grupos, como el MUMS, hasta hace algún tiempo, nos moteó de “las monjas del Movilh”. Los actuales dirigentes del MUMS nos han cedido un espacio en su sede para el funcionamiento de Afirmación Santiago. Entendemos que se trata de un cambio positivo. Los anteriores dirigentes nunca respondieron a nuestras cartas ni a ningún tipo de contacto que tomamos con ellos.

En cuanto al CEGAL (Comunidad Ecuménica Gay y Lésbica), las relaciones han sido siempre muy buenas. Y hasta hemos participado juntos en actividades.

¿Qué es el Pacto de Uniones Civiles y cómo están participando en el mismo?

El PUC, Pacto de Uniones Civiles, es básicamente un instrumento que no discrimina a las personas por su orientación sexual. Básicamente, significa que dos personas (independientemente de su orientación sexual o sexo biológico) pueden constituirse en una pareja reconocida por el Estado. Los miembros de la pareja pueden, de esta manera, beneficiarse de casi todos los mismos beneficios que asisten al matrimonio heterosexual: asistencia y apoyo mutuos, derecho a salud y a previsión, así como resguardo del patrimonio, ya que la pareja sobreviviente puede heredar los bienes del fallecido, y percibir los beneficios de una pensión de sobrevivencia. Si uno de los miembros de la pareja no tiene previsión, puede beneficiarse, solidariamente, de la de su pareja. Las únicas limitaciones son que la pareja no puede adoptar hijos.

En cuanto a esto, la verdad es que Chile no está preparado ni siquiera para discutir la pertinencia del matrimonio homosexual. Mucho menos para hablar acerca de la adopción de hijos por parte de parejas homosexuales. Por lo tanto, la solución intermedia es el Pacto de Uniones Civiles. Afirmación Chile participa de esta idea mediante una alianza estratégica con el Movilh, y que se hace patente en las cosas en que nosotros consideramos que podemos comprometernos a trabajar. Nuestro apoyo al PUC, así como a la Ley contra la Discriminación es total. Y se ejemplifica en el hecho de que hemos sido una de las organizaciones que, a nivel nacional, ha participado con el Movilh como co-ejecutora del proyecto.

Conviene destacar que, además, participamos dando a conocer el proyecto, así como los alcances de esta ley y de la ley contra la discriminación. Particularmente en estos días, cuando estamos a punto de crear una instancia legal para ayudarnos a avanzar los intereses de Afirmación, estamos trabajando en dar a conocer el proyecto a organizaciones de la sociedad civil que pueden llegar a ser nuestros aliados en los próximos pasos que han de darse para lograr que el Pacto de Uniones Civiles sea Ley de la República. Obviamente, no perdemos de vista el hecho de que la Iglesia Mormona tiene un punto de vista sobre el matrimonio, y que ese punto de vista tiene que ser revisado a la luz de la revelación.

El examen de la doctrina y/o de las ecrituras, no debe hacerse con la vista de tratar de justificarse o de justificar a otros, sino para aprender la verdad, para desaprender viejos errores, y para edificarse como personas razonantes que pueden utilizar sus conocimientos espirituales y temporales para ayudar a otros a encontrar su propio camino hacia la Tierra Prometida donde no existen ni la discriminación, ni la condena ni la exclusión, sino que todos somos iguales: hijas e hijos dignos de un mismo y solo Padre y Madre Celestiales que son amor y cuyo amor es incondicional. Creo que el haber aprendido esto último fue el inicio de una vida muchísimo más plena y feliz y con sentido y objetivos claros.

Afirmación Chile tiene hoy capítulos en dos ciudades y contactos en media docena de ciudades. ¿Cuál es el secreto del éxito obtenido? ¿Hay algo que los haga diferente de otros países latinoamericanos donde todavía no han surgido capítulos?

Yo creo que no existen recetas para el éxito. Lo que hay son condiciones favorables que se han dado y que, de alguna manera, hemos podido ir aprovechando y canalizando para obtener algunos resultados. Pero todavía hay muchísimo por hacer. La falta de recursos es lo que nos limita, principalmente porque sería bueno visitar ciudades y regiones alejadas del centro del país. Pero tenemos que bastarnos con lo poco o nada que tenemos y contestar a quienes se comunican con nosotros de la mejor manera posible. A veces ni siquiera es posible dar la ayuda que se requiere debido a las distancias.

En cuanto a los demás países, yo creo que la única diferencia es que en Chile tenemos una gran población mormona, al menos desde el punto de vista de los registros de la Iglesia mormona: tenemos en Chile más de 550.000 miembros. Eso da un enorme campo. De hecho, yo mismo me he sentido sorprendido cuando veo la enorme cantidad de personas que se comunican con nosotros o que se inscriben en la Comunidad Virtual.

Pero, todavía, todo depende del universo que tenemos a nuestro alcance. Tenemos necesidad de extendernos a todo el país y a cada ciudad y a cada persona que necesite apoyo y ayuda para reconciliar su religiosidad con su homosexualidad, su espiritualidad con su naturaleza. Esto es vital si uno considera que lo que está en juego es la vida de las personas. Yo, personalmente, espero en que el dueño de la mies enviará más y mejores segadores a su debido tiempo (Mateo 9:37-38). Nada es al acaso, todo tiene una explicación y una razón de ser.

¿Te parece que la situación entre un gay o una lesbiana en los Estados Unidos es muy diferente de la de un gay chileno o lesbiana chilena?

Sí, yo creo que existen diferencias debido, primero que nada, a las circunstancias de cultura y desarrollo personal de los individuos. La sociedad chilena, como la latina en general, es exacerbadamente machista y con una figura del “macho” masculino y de la “hembra” femenina que determina los comportamientos culturales, sociales, religiosos y laborales. La Iglesia Católica, por otra parte, siempre lleva un discurso ultra-conservador en sus propuestas y opiniones. Es capaz de justificar a un dictador que influyó en miles de asesinatos y, con la misma vehemencia, condenar a una persona porque puede amar a alguien de su propio sexo.

¿Hay algo más que te gustaría agregar?

Sí. Quiero agregar que considero que es vital que consideremos que la obra de Afirmación es una obra que salva vidas. Y que es necesario que todos seamos ayudados para entender que nosotros, cada uno de nosotros, somos el guarda de nuestr@ herman@. Que somos responsables por lo que les ocurre a las demás personas debido a la discriminación, la intolerancia, la exclusión y la condena eclesiásticas. La obra de Afirmación es no sólo una estación en el camino hacia la propia aceptación y reconciliación, sino además una obra que salva vidas.

Así mismo, quiero destacar que hemos experimentado, en todas nuestras apariciones en público como mormones gays, que la actitud de los miembros heterosexuales y activos de la Iglesia ha sido lo más increíble. Ha habido veces en que hemos conversado en un día hasta con 400 personas. De ese total apenas unas cinco o seis personas han tenido actitudes negativas o contrarias. La mayoría de los miembros parece estar, de alguna manera, dispuestos a aceptar que un homosexual es un hijo de Dios. Quizá sean los tiempos que vivimos, los nuevos aires que están entrando en la Iglesia y que están influyendo positivamente a los miembros.

La actitud de los líderes locales tampoco es negativa. Basta con recordarte que mi proceso de excomunión fue todo menos un juicio: estaba yo sentado junto al presidente de estaca, y no hubo formalidad alguna que siquiera pareciera que estaba en un juicio. Y si fui excomulgado fue porque, como se ha comprobado, había "una orden desde arriba", desde la Presidencia del Área, y esta orden respondía a lo que se asumió debía hacerse para "quedar bien" con las Autoridades en Lago Salado, porque desde allá vino un tirón de orejas a la Presidencia del Área debido a que se permitió que Asuntos Públicos de la Iglesia participara en la vigilia Candlelight de ese año en la Iglesia de San Francisco, en Santiago. Nada más, ni nada menos. Por eso no hubo forma de juicio y no hubo testigos ni hubo pruebas en mi contra. Solamente una conversación cordial que tenía que terminar en mi excomunión.


























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