Olin Thomas
Encontrar aceptación en Afirmación

por Olin Thomas, director ejecutivo para 2004
Enero de 2004

Al comenzar mi período como director ejecutivo, quería presentarme para que todos me conozcan. Me bauticé en la Iglesia Mormona a la edad de 9 años, cuando mis padres se convirtieron al mormonismo en la época en que vivíamos en Illinois. Tres o cuatro años más tarde mis padres se inactivaron y yo también dejé de asistir, aunque visité otras iglesias protestantes. A pesar de estar inactivo, seguía sintiéndome mormón.

A poco de empezar la universidad me volví a activar en la Iglesia Mormona. Continué muy activo por varios años, hasta que sentí que no podía ignorar más el sentirme atraído hacia mi propio sexo. Después de mucho orar, de participar de los Servicios Sociales de la Iglesia, y de recibir la guía más amable de otros miembros de la Iglesia, mis sentimientos de atracción homosexual no cambiaron; después de graduarme y mudarme a otra parte del país, me inactivé.

Por muchos años no pude mencionar la Iglesia sin sentirme muy enojado, pero hacia 1989 oí hablar acerca de Afirmación y empecé a participar del capítulo local. En seguida me sentí cómodo en el grupo. En 1993, cuando mi pareja falleció, empecé a participar más activamente. Hoy en día sigo considerándome mormón, aunque esté inactivo.

Afirmación es mi forma primaria de contacto con la cultura mormona. Creo que la Iglesia es una buena organización para los que encajan en el molde, pero tal cosa no incluye a los gays ni a las lesbianas. Para mí, la importancia de Afirmación reside en la oportunidad de mostrar a la Iglesia y a sus miembros, de manera visible y concreta, que el "molde" Mormón produce gays y lesbianas, y que eso es algo que no se puede ignorar. Para educar y producir cambio, Afirmación debe continuar existiendo. Si nos escondemos, o si solamente participamos en otros grupos, entonces los mormones no se verán obligados a admitir los problemas de su sistema de valores.

Espero que continuemos utilizando Afirmación para confrontar las falsedades que a veces propagan los líderes de la Iglesia, que lo hagamos de manera firme pero cortés; que encontremos maneras de que Afirmación continúe presente, y que nosotros, los mormones gays y las mormonas lesbianas, continuemos presentándonos como un grupo de gente feliz y saludable. Vivir bien es la mejor venganza. Sabiendo cómo somos los mormones, no creo que protestas y confrontaciones ruidosas sean útiles. El desafío que les hago es la de abrazar la cultura mormona, tal como nosotros la entendemos, y actuar y reaccionar de maneras que influyan los corazones y las mentes de los miembros de la Iglesia.

En esta época en que yo personalmente ya no necesito de Afirmación, continúo comprometido a la organización para ayudar a los que todavía se sienten rechazados y a las que se sienten excluidas de la Iglesia, de sus familias y de la sociedad; ojalá que todos puedan encontrar aceptación en Afirmación.


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