“Estoy pasando por un momento de tanta confusión al punto que me pregunto si debería volver a la iglesia, pero no quiero hacerlo. Tengo esperanzas de enfrentar con éxito todo este camino.”
Enfrentando este camino con esperanza
Un mormón gay de Lima, Perú, nos cuenta su experiencia

por Dennis Palmi
Mándale un correo a Dennis
Mayo 2009

Desde que tengo uso de razón supe de mi orientación sexual. Siempre había momentos en que me daba cuenta que me atraían los hombres. Cuando llegué a la pubertad, en momentos de curiosidad sexual, experimenté con algunos niños, pero como dije era simple por curiosidad—no por obtener gratificación sexual.

Iba creciendo en la iglesia, y empezaba a recibir instrucción sobre la ley de castidad y algunos aspectos de la homosexualidad. En ese momento me pareció que yo estaba en un gran error y que tenía que cambiar; que Dios no me quería, y que si el mundo se enteraba de mi orientación, iba a ser muy difícil vivir.

Mi primera conversación fue con mi primer obispo a los 15 años. Fue una agradable conversación, pero a pesar de haberme sentido bien, seguía con esa atracción, que era algo que no podía evitar. Siguieron pasando los años y era una lucha constante que sólo podía desahogar en la soledad en formas que la Iglesia condenaba.

Pasaron los años hasta que llegó la edad misional. Tuve la bella oportunidad de ser misionero. Realmente no fue difícil, me entregué a Dios y vi la misión no como un desafío sino como una oportunidad de ser mejor.

Volví de la misión con la visión de casarme en el templo, tener hijos, y ser un buen líder de la iglesia. Pero mi orientación y mi represión continuaban atormentándome. Seguí conversando con muchos líderes para que me ayudaran, pero lamentablemente seguía siendo y sintiendo como gay.

Hubo tres ocasiones que me enamoré de amigos cercanos. No sólo sentía dolor por pensar que ser gay está mal, sino que además me dolía sentir eso por mis amigos; lo veía mal, y lloraba en muchas oportunidades en oración pidiéndole a Dios que me hiciera cambiar. Salía con chicas que me agradaban, y hasta pensé en ocasiones que iba poder estar con ellas de novio, pero nunca me atrajeron físicamente. Fue una época difícil.

Hace unos meses decidí que ya no me sentía cómodo en la iglesia. Me sentía como que no pertenecía allí; no quería estar en todas las reuniones, y con mis llamamientos no deseaba cumplir mucho. Tenía dos amigos de quienes me alejé, porque tuve miedo de enamorarme nuevamente y sufrir de la manera que sufrí en una ocasión anterior. Poco a poco decidí alejarme de la iglesia.

Encontré un nuevo trabajo, donde conocí a un amigo que es bisexual, y entre bromas y conversaciones él me ayudó a salir del armario. Fue curiosa la manera en que poco a poco sin darme cuenta me aceptaba como homosexual, y me sentía más libre, con ganas de hacer muchas cosas como si recién fuera adolescente. Mis amigos me decían que me tranquilizara y mantuviera la calma.

Llegó el momento de decirle a mi familia. A ellos les chocó mucho: Además de haber dejado de ir a la iglesia, ahora se entraban de que tenían un miembro de la familia gay. Fueron momentos difíciles. Ahora con mi familia tengo una relación de armonía, pero es sólo por el amor que nos tenemos. Quizá poco a poco empezarán a comprender, pero me duele mucho y me confunde mucho cuando ellos no me aceptan: no puedo decirles que estoy enamorado de un hombre, o que tengo una decepción amorosa. Me duele ya no compartir muchas cosas, como pasar por la calle y apreciar a un hombre guapo; no puedo hacerlo, y eso me duele.

Estoy pasando por un momento de tanta confusión al punto que me pregunto si debería volver a la iglesia, pero no quiero hacerlo. Tengo esperanzas de enfrentar con éxito todo este camino. A pesar de que mi familia no me ha dado la espalda, no dejo de sentirme solo, no dejo de sentirme desamparado, y deseo tanto gritar, llorar, o salir y olvidarme de todo.

Comparto esto porque sé que no será fácil para nadie vivir en una sociedad que todavía no comprende ni respeta las emociones y sentimientos de los demás--sean homosexuales, heterosexuales o bisexuales. Si hay la oportunidad de que publiquen este artículo, me gustaría poder tener contacto con muchos de ustedes.

Mándale un correo a Dennis
© 1996-2008 Afirmación: Mormones Gays y Mormonas Lesbianas
www.afirmacion.org