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Carlitos Mora con Pedro Lara |
Experiencia de vida
Pedro Lara, de Guayaquil, nos cuenta un verdadero
relato del espíritu navideño
Diciembre de 2005
Cada año no hay nada más complaciente para mí
en el mes de Diciembre que ayudar a Marco, un amigo muy mayor a mí,
a quien considero como un gran hermano.
Con muchos días de anterioridad ya está llamando a
empresas, pidiendo apoyo, anotando apellidos y nombres de niños
en una extensa hoja, pues se acerca la fecha en la que junto a muchas
personas más repartimos canastas y regalos a los niños
más desprotegidos del mundo, a los niños que debemos
dar mucho amor y entrega, los niños con VIH.
En las reuniones anuales para estos niños siento tantas emociones
juntas: tristeza, amor, compasión, alegría, la verdad
un cúmulo de emociones al ver el rostro de seres angelicales
que tan solo con sus miradas nos dan una lección de vida.
Para mí todos los años en los que puedo estar con ellos
me gratifica, pero fue en precisamente en éste donde me llevé
una sorpresa muy grande. Mientras chequeaba la hoja de agradecimientos,
esta vez Marco incluía a la Iglesia de Jesucristo de los Santos
de los últimos Días. Luego pude ver a 5 señoras
que usaban un chaleco que las identificaba como tal. En la parte posterior
del chaleco decía algo así: “la caridad es el
amor de Dios”. De inmediato me les acerqué para conversar
con ellas, saber a que barrio pertenecen, agradecerles por estar ahí,
y sé que todos los años ellas estarán presente,
pues nuestra iglesia a pesar de no aceptarnos como homosexuales siempre
se manifiesta con las personas que más la necesitan. Esperemos
que en algún momento nos acepten tal y como somos.
En la foto que ven a continuación me encuentro con Carlitos
Mora, quien por negligencia médica fue infectado con VIH cuando
era un niño (actualmente tiene 19 años). Él se
sometía junto a 10 personas más a un tratamiento de
diálisis. La negligencia médica hizo que usaran los
mismos equipos e infectaran al grupo de personas; de ellos solo queda
Carlitos quien ha demostrado que si brindamos mucho afecto y amor
a estas personas, los hacemos felices y ayudamos en su recuperación.
Carlitos, ahora con 19 años de edad, está a punto de
lanzar al mercado un libro hecho por él.
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