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Mi gran boda gay
Por Jim Butler Febrero del 2004
Ivan y yo decidimos realizar una ceremonia de unión conyugal en Hawai, donde algunos familiares asistirían, pero no muchos. De esa manera, la boda sería íntima: No tendríamos que preocuparnos tanto por atender a los invitados, y así podríamos pasar más tiempo los dos solos.
Decidimos que iríamos en crucero desde Vancouver hasta Hawai, pero en ese momento el gobierno canadiense legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo, así que decidimos que, en camino a Hawai, haríamos el matrimonio legal en Canadá. Los formularios canadienses todavía tienen una sección titulada "el novio " y otra titulada "la novia," pero no les voy a decir quién fue quién en nuestro formulario ;)
Decidimos que haríamos la ceremonia canadiense en un hermoso lugar en el Parque Stanley, y algunos amigos nos acompañaron. La ceremonia fue hermosísima, todos terminamos con lágrimas, y así Ivan y yo sellamos nuestro amor mutuo ante el gobierno canadiense. De allí nos trasladamos al crucero donde mucha gente, incluyendo los agentes de aduana, nos felicitaron.
Había unas 30 personas gays en el crucero, y muchos nos congregábamos a tomar sol y conversar en una de las cubiertas del barco. En nuestra condición de pareja gay de recién casados, éramos toda una novedad en el barco. Cuando llegamos a Hawai, mi hermano y los padres de Ivan nos estaban esperando. Fuimos a una hermosa playa frente al Pacífico, donde había olas y viento. Allí nos tomamos las manos e intercambiamos promesas nupciales. Una arpista tocó el arpa y cantó la canción nupcial hawaiana. Fue una ceremonia maravillosa.
Para las parejas gays y lésbicas que estén pensando en contraer matrimonio,
mi consejo es que lo hagan. Es nuestro derecho como miembros de la sociedad.
Nuestro certificado matrimonial está ahora en el armario de la porcelana,
con nuestros objetos más preciados. Lo vemos a diario, y me recuerda
qué afortunados soy de estar casados con el hombre que amo. Hasta hace
poco pensaba que nunca llegaría a realizarlo, y sin embargo era mi sueño
más preciado.
Cuando planeen la boda, háganla sencilla, y preocúpense más por su pareja que por los invitados. La celebración les pertenece a ustedes, no a la familia o a los amigos. Pero les recomiendo que inviten a sus amigos. Celebren su amor mutuo con los seres más queridos.
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