Fabio Antonio (derecha) con la pareja Leandro
Una fe que está regresando

Fabio Antonio
Abril del 2007
San Pablo, Brasil

Me llamo Fabio, tengo 24 años y he sido miembro de la Iglesia toda mi vida. Después de hacer la misión, decidí aceptar mi identidad gay. Los líderes de la Iglesia me dijeron que mi vida estaba llena de tinieblas y me excomulgaron. Eso me enojó y me entristeció mucho, ya que yo había sido una buena persona toda mi vida, seguido los mandamientos, guardado la Palabra de Sabiduría, etc. Me sentí perdido y pensé que Dios ya no me amaba. Como el Hijo Pródigo que se fue lejos, a una provincia apartada, empecé a tomar café, a fumar, e incluso probé drogas. Eso duró dos años.

En 2005 conocí a mi pareja Leandro. Yo le digo a todo el mundo que él es mi marido. Leandro cambió mi vida totalmente. Aunque lo quiero muchísimo, yo seguía sintiendo que mi vida espiritual estaba vacía y mis oraciones eran en vano. Pero el mes pasado conocí una iglesia para la gente gay y lesbiana que se llama “Igreja Para Todos” (Iglesia Para Todos). Con esa iglesia, otra vez me siento especial. Sin embargo, creo que habría sido mejor si me hubieran permitido continuar como miembro de la Iglesia Mormona, con los principios que aprendí desde la infancia.

He cometido muchos errores, pero no soy una mala persona. La fe que la Iglesia me quitó ahora está regresando. Yo sé que Dios nos ama. Si somos limpi@s de manos y pur@s de corazón, vamos a regresar a nuestro hogar eterno.





























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